Desde esta perspectiva, se traduce en la malla curricular el procedimiento efectivo donde manifestar dicho procedimiento.

Son los objetivos transversales que direccionan cada semestre los encargados de velar por el cumplimiento de este perfil.

En un primer semestre se encuentra la transversalidad de la ludicidad donde se proyecta que el estudiante libere su creatividad de manera física, vocal, pero por sobre todo mental, para un descubrimiento más integral a nivel escénico.

El segundo semestre busca implantar en el estudiante el espíritu de observación de su entorno para recrearlo escénicamente en función de las asignaturas troncales (Actuación, Movimiento y Voz).

En el tercer semestre se presenta la técnica teatral como fundamento de transversalidad y, por ello, el conocimiento de la teoría de las acciones físicas en lo troncal.

Si bien es cierto, se continúa en la línea stanislavskiana en el cuarto semestre, lo prioritario es la configuración de productos al término del semestre. Relacionados con los exámenes de las tres asignaturas de la línea troncal.

El quinto semestre busca reconocer la clasicidad del arte teatral. Por ende, su vinculación con la creación dramática griega, shakesperiana, y de Molierè; establecen la base de trabajo de este período.

El reconocimiento de los diferentes estilos del siglo xx es el objetivo del sexto semestre. Sin olvidar la vinculación con el trabajo epistemológico, darán otro norte al quehacer artístico del estudiante, en la búsqueda de la conciencia cultural de la labor creativa del actor y su profesionalismo.

El séptimo semestre plantea permitir el trabajo de laboratorio del estudiante como transversalidad, para proporcionar un amarre a la finalización del proceso de aprendizaje en el Conservatorio Nacional de las Artes, intencionando el perfilamiento de un carácter individual en cada uno de ellos.

El octavo y último semestre sólo tiene dos asignaturas con mayor carga horaria que en instancias anteriores. Esto se debe al objetivo transversal de resolución del proceso de aprendizaje en dos aspectos fundamentales: la concreción escénica de un producto personal del estudiante y su grupo. La instauración de una línea de análisis investigativo individual y concreta del estudiante que lo configure como un profesional autónomo.